El sentido dialogante para las decisiones éticas en la investigación científica
En mayo, el Ciclo de Conferencias en Éticas Aplicadas 2025 contó con la ponencia de Cristhian Almonacid, académico de la Universidad Católica del Maule, titulada “Del juicio ético al juicio práctico: Razonamiento y acción en el campo de la investigación científica”. En la actividad, organizada por el Instituto de Éticas Aplicadas UC, Almonacid se refirió a su experiencia […]

En mayo, el Ciclo de Conferencias en Éticas Aplicadas 2025 contó con la ponencia de Cristhian Almonacid, académico de la Universidad Católica del Maule, titulada “Del juicio ético al juicio práctico: Razonamiento y acción en el campo de la investigación científica”.
En la actividad, organizada por el Instituto de Éticas Aplicadas UC, Almonacid se refirió a su experiencia en comités de ética, destacando que ha sido testigo de la complejidad que reviste tomar decisiones de investigación cuando el tema ético está de por medio.
“Si se trata del ejercicio intelectual, por lo general estamos de acuerdo cuando compartimos determinados principios, tradiciones, reglas de comportamiento, etc. Otra cosa es tener que decidir en la práctica. Las dos dimensiones son fundamentales para la decisión ética. Los puros principios del ejercicio intelectual parecen insuficientes al momento de tener que tomar decisiones concretas para orientar el trabajo de investigación científica”, explicó.
Puntualizó el académico que el razonamiento científico del investigador se basa en la lógica de episteme, según los griegos. Es decir, persigue el conocimiento con exactitud. Pero cuando al mismo tiempo hay que procurar vivir bien, se piensa éticamente. Son dos formas de razonamiento que se debe unir al hacer investigación científica.
El razonamiento ético
Almonacid aclaró que para Aristóteles la ética es una cuestión más práctica que teórica, basada en el hábito y la costumbre. Es decir, no se trata sólo de una contemplación del buen vivir; además apunta a crear condiciones para vivir bien (eudaimonia). A estos fundamentos, dijo, se les puede llamar principios, pero también valores, costumbres, cultura o leyes, convirtiendo al juicio ético en un ejercicio meramente intelectivo.
“La razón práctica no es independiente de la teoría. Cuando se tiene que tomar una decisión práctica hay que recurrir a determinados principios, que podríamos denominar teóricos, que orientan las decisiones prácticas y concretas. El juicio práctico tiene una especificidad que es importante considerar”, destacó el académico.
Aclaró que el juicio práctico se da en la acción humana: “En el juicio práctico se unen teoría y práctica, porque tanto la inteligencia como la voluntad se conjugan para elegir los caminos posibles y más adecuados. En la medida que se reflexione de esta manera, las oportunidades de orientar éticamente nuestras decisiones adquieren mayores certezas, que no son absolutas, pero tienden a ser lo mejor posible para una vida mejor, aunque no puedan ser exactas”.
La investigación científica con seres humanos
A juicio del académico, en el campo de la investigación científica ocurren tres fenómenos que exigen un posicionamiento ético-práctico permanente: i) Conocimiento límite: el esfuerzo de la ciencia es empujar los límites y, cuando esto pasa, se generan nuevos conocimientos para distintos fines y se abren nuevos escenarios en la sociedad que requieren algún tipo de posicionamiento ético. ii) Emergencia: el proceso investigativo posee una inherente apertura a sucesos imprevistos, que requieren de una capacidad de adaptación permanente del agente investigador. iii) Sujetos de investigación: muchas investigaciones científicas requieren de la participación de sujetos humanos, cuya libertad y autonomía se debe respetar.
“Como investigador, no se puede partir del presupuesto de que una pregunta de investigación o metodología de recolección de datos no va a afectar a las personas participantes, para bien o para mal. Eso exige estar atentos a los efectos eventuales de una intervención. Por lo tanto, establecer posibles efectos es clave en todo proceso de investigación”, enfatizó Almonacid.
El razonamiento crítico hermenéutico
En su argumentación, el académico se basó en la publicación “Estatuto de la ética aplicada” (2012), de la filósofa española Adela Cortina, quien afirma que el razonamiento ético no es lineal cuando hay que tomar decisiones prácticas, sino que adquiere una forma circular hermenéutica.
Almonacid destacó cuatro elementos fundamentales de este modelo: i) Posee un sentido racional crítico:se identifica que hay principios y bienes que orientan las decisiones éticas. ii) Tiene en cuenta la interpretación de las dimensiones antropológicas de todos los afectados en un proceso de investigación: involucra un sentido de apertura del investigador para tener en cuenta a las personas que van a participar con sus características específicas. iii) Sentido dialógico colectivo e interdisciplinario para la toma de decisiones éticas. iv) Sigue el esquema de un razonamiento circular: se debe romper la lógica de la investigación individual para entender que los procesos de desarrollo de la investigación involucran a un grupo de personas, por tanto, es fundamental el sentido dialogante en los procesos de investigación y en las tomas de decisiones. Precisó que este sentido circular de crecimiento de los procesos de toma de decisión práctica o ética tiene como su centro una vía racional de búsqueda de respuestas al momento de confrontarnos con situaciones problemáticas para orientar nuestra investigación o nuestras decisiones en el campo de la investigación científica.
Almonacid reiteró que “no se puede renunciar al sentido dialogante de la toma de decisión ética en el campo de la investigación científica”.
Cristhian Almonacid Díaz
Cristhian Almonacid Díaz es doctor en Filosofía, con especialidad en Ética y Democracia, por la Universidad de Valencia, España, y magíster en Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Actualmente se desempeña como académico adjunto del departamento de Filosofía de la Universidad Católica del Maule y es investigador de su Centro de Investigación en Religión y Sociedad. Además, es director del Magíster en Ética y Formación Ciudadana de la misma universidad.
Su investigación aborda temas de ética, éticas aplicadas, ciudadanía y democracia, y las emociones y sentimientos.



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