El juego es el lenguaje para la atención sanitaria de los niños

6 de Junio 2024

En su ponencia en el Ciclo de Conferencias en Éticas Aplicadas, la académica Aleksandra Glos explicó que jugar puede ayudar a los niños a expresar sus miedos, dolores y síntomas, además de servir de instrumento para explicarles procedimientos estresantes y atemorizantes a que serán sometidos. La doctora en Derecho y académica UC Aleksandra Glos abordó […]

Foto de una niña que mira con una sonrisa, mientras una enfermera le pone un parche curita en su brazo izquierdo.
Foto: Unsplash.com.

En su ponencia en el Ciclo de Conferencias en Éticas Aplicadas, la académica Aleksandra Glos explicó que jugar puede ayudar a los niños a expresar sus miedos, dolores y síntomas, además de servir de instrumento para explicarles procedimientos estresantes y atemorizantes a que serán sometidos.

La doctora en Derecho y académica UC Aleksandra Glos abordó el tema “Jugar por la salud: Los derechos de los niños en la atención sanitaria”, en la sesión de mayo, del Ciclo de Conferencias en Éticas Aplicadas 2024 del Instituto de Éticas Aplicadas (IEA UC). Planteó la tesis de que el juego, como derecho de los menores a ser niños, es también una clave para abrirles el mundo a otros derechos que deberían tener en la atención sanitaria, en particular a los derechos participativos.

Convención sobre los Derechos del Niño

“Voy a situar mi presentación en los marcos normativos de los derechos de los niños por dos razones. Primero, porque el juego es un derecho, natural y positivo, que está reconocido por la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Y, segundo, porque este campo de los derechos de los niños es uno de los pocos en que el pensamiento jurídico precede y provoca a la filosofía”, explicó Glos.

Puntualizó que, a partir de esta Convención, de 1989, se introdujo un nuevo contrato social, en el que los niños ya no son objetos de protección, sino sujetos de derecho. Asimismo, provocó y reflejó un cambio desde la filosofía de la niñez que trataba a los niños como becomings (devenires) hasta las concepciones actuales que los tratan como beings (seres).

La Convención reconoce que los niños tienen voz en su propio cuidado. La académica explicó que el fundamento de este nuevo contrato social está en el Artículo 12, “El derecho a ser escuchado”, que manda a que “los Estados parte garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño”. Es en este escenario, en que se otorga a los niños el derecho a ser escuchados en todos los asuntos que les afecten, donde, según Glos, aparece el juego.

La importancia del juego en la atención sanitaria

Para la académica, este derecho al juego y otros derechos participativos de los niños son muy importantes en la atención sanitaria, lo que no es obvio en un contexto por definición de cuidado, de protección y de vulnerabilidad. De hecho, comentó Glos, estudios demuestran que los niños encuentran muy estresante cuando, por ejemplo, los médicos hablan sólo con sus padres, ya que sienten que algo malo está pasando.

De ahí le surgió la pregunta por el poder que tiene el juego, una actividad tan cotidiana y simple que puede ayudar a los niños a enfrentar situaciones extremas y dramáticas.

El juego es para los niños un lenguaje y como tal puede tener dos funciones en la atención sanitaria, según la expositora. Primero, puede ayudar a los niños a expresar sus miedos, dolores y síntomas; además, de eventualmente operar como un instrumento para que los adultos expliquen procedimientos estresantes y atemorizantes que se deberán aplicar, previniendo el trastorno de estrés traumático pediátrico, que puede producirse como respuesta a experiencias de tratamientos invasivos. Segundo, y lo más importante, el juego, como lenguaje, declara el sentido y una resiliencia mental.

La filosofía del juego

“El juego tiene una fuerza creativa que contribuye a la salud mental de los niños, pero también a su desarrollo cognitivo, emocional, social e, incluso, espiritual; aporta a su desarrollo humano”, aseguró Glos. 

Históricamente, el poder sanador del juego fue descubierto después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los sicólogos descubrieron que los niños que vivieron la guerra pocas veces hablan de ello. Sin embargo, lo juegan, imitando esta experiencia traumática.

En este sentido, el filósofo de la niñez, David Archard, refiere al juego como una “magia del consentimiento”. Se trata de una magia normativa que transforma algo que en otras circunstancias podría ser involuntario, ofensivo, prohibido, en algo permitido, bienvenido, legal.

“Precisamente por la naturaleza de muchos procedimientos médicos atemorizantes, complejos e íntimos, y también por la vulnerabilidad de los niños y la autonomía en su desarrollo, tenemos una obligación moral de permitirles operar esta magia”, afirmó la expositora.

Actualmente, Glos está trabajando en tres investigaciones sobre el tema: “Mientras más vulnerable el niño, mayor necesidad de jugar”; “El derecho de los niños a jugar en los hospitales chilenos: ¿Un derecho olvidado?”; y “Jugar por la paz social: Integración y bienestar en los niños inmigrantes en Chile”.

Aleksandra Glos

Aleksandra Glos es profesora del Centro de Bioética, de la Facultad de Medicina UC, y de la Facultad de Derecho UC. Es doctorada en Derecho por la Jagiellonian University de Cracovia, Polonia, donde también estudió Derecho.

Ha realizado docencia en la misma universidad de Cracovia, en las facultades de Derecho y Medicina. Actualmente se encuentra desarrollando el proyecto Fondecyt Iniciación “From patients to citizens. A study on narrative solidarity in bioethics”.