Académica Gabriela Arriagada Bruneau: “La tecnología nunca ha sido ni será neutra”

4 de Marzo 2026

En entrevista con Artes y Letras de El Mercurio, en el mes de febrero, la académica del Instituto de Éticas Aplicadas UC en cargo compartido con el Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC UC) e investigadora del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia), Gabriela Arriagada Bruneau, se refirió a su libro “La violencia discursiva de los datos”, en el que reflexiona sobre las […]

Foto de una laptop abierta y encima del teclado un iPhone.
Imagen: Pexels.com.

En entrevista con Artes y Letras de El Mercurio, en el mes de febrero, la académica del Instituto de Éticas Aplicadas UC en cargo compartido con el Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC UC) e investigadora del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia), Gabriela Arriagada Bruneau, se refirió a su libro “La violencia discursiva de los datos”, en el que reflexiona sobre las parcialidades y sesgos que se ocultan bajo la aparente objetividad de los algoritmos. Además de la necesidad de preguntarse cómo se desarrollan las tecnologías, quiénes lo hacen y para qué.

“Hoy predominan indicadores como escalabilidad, rapidez de adopción y retorno financiero. Si no incorporamos como métricas centrales el impacto social, la equidad y la accesibilidad, la dimensión ética continuará siendo marginal. (…) La experiencia histórica es elocuente. Las tecnologías disruptivas no se han alineado espontáneamente con ideales de justicia. Han sido moldeadas mediante regulación, deliberación pública y conflicto político. La inteligencia artificial (IA) no será justa por simple inercia. Lo será únicamente si existe voluntad colectiva para someterla a principios democráticos”, explica la profesora Arriagada.

Y finaliza destacando que “la afirmación de que ‘la tecnología es neutra’ parte de una concepción instrumental: la tecnología sería un medio vacío y el juicio moral recaería exclusivamente en quien la emplea. Sin embargo, mi trabajo en ética de la inteligencia artificial se sustenta precisamente en lo contrario: la tecnología nunca ha sido ni será neutra. La IA no es intrínsicamente buena o mala; carece de agencia moral propia. Pero tampoco es neutra. Está configurada desde posiciones de conocimiento situadas, atravesada por relaciones de poder y por supuestos epistemológicos que deben hacerse explícitos. La tarea de la ética de la IA, tal como lo concibo, no consiste solo en regular usos, sino en desnaturalizar la pretendida neutralidad técnica y examinar críticamente las condiciones de posibilidad de la propia tecnología”.

Invitamos a leer la entrevista completa en Artes y Letras de El Mercurio.