Habermas y la erosión de la esfera pública

24 de Marzo 2026

La académica del Instituto de Éticas Aplicadas en cargo compartido con el Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC UC) e investigadora del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia), Gabriela Arriagada Bruneau, publicó en Artes y Letras de El Mercurio el comentario “Habermas y la erosión de la esfera pública”, en el que se refiere al último libro del recientemente fallecido autor alemán, Jürgen Habermas, […]

Gráfica con el fondo celeste y en el centro la imagen del comentario de la académica Gabriela Arriagada en Artes y Letras de El Mercurio.

La académica del Instituto de Éticas Aplicadas en cargo compartido con el Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC UC) e investigadora del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia), Gabriela Arriagada Bruneau, publicó en Artes y Letras de El Mercurio el comentario “Habermas y la erosión de la esfera pública”, en el que se refiere al último libro del recientemente fallecido autor alemán, Jürgen Habermas, “Un nuevo cambio estructural de la esfera pública y la política deliberativa”.

El libro avanza sobre los riesgos de las redes sociales y su influencia en la esfera pública, institución esencial para el funcionamiento de la democracia liberal. 

En este sentido, la profesora Arriagada explica que “a la luz de lo que nos advierte Habermas en este último legado, la tarea de nuestro tiempo (quizás) no consista en añorar una esfera pública que nunca fue plenamente realizada, sino es sostener, incluso en medio de su fragmentación, la exigencia de que el mundo común siga siendo pensable. Si la esfera pública se disloca, no es solo el debate el que se dispersa, sino también la experiencia misma de compartir una realidad. Y sin ese suelo común, la política se vacía de sentido, reducida a ruido, reacción, a tránsito sin encuentro. De ahí que la advertencia de Habermas no deba leerse como un diagnóstico terminal, sino como una interpelación: reconstruir no solo instituciones, sino también la disposición a escuchar, a responder y a dejarnos transformar por razones que no nos pertenecen antemano”.

La académica finaliza destacando que “el cuestionamiento que identifico leyendo los pasajes del libro de Habermas no es si la esfera pública sobrevivirá a la era digital, sino más bien si es que nosotros estaremos a la altura de recrearla: no como un espacio perfecto, sino como una práctica siempre inacabada, donde la palabra -todavía- pueda aspirar a ser vínculo y no solo emisión”.

Invitamos a leer el comentario completo en El Mercurio.