Instituto de Éticas Aplicadas ha dictado clases a más de 5.500 estudiantes de pre y postgrado

11 de Mayo 2026

En sus primeros cuatro años de vida el IEA también se destaca por sus proyectos de investigación, los que han sido publicados en revistas científicas y libros de alto impacto. Además, ha tenido una constante presencia en medios de comunicación con cerca de 150 apariciones en este periodo. El 9 de mayo de 2022 se […]

Foto del equipo del Instituto de Éticas Aplicadas UC.
Foto: Equipo del Instituto de Éticas Aplicadas UC.

En sus primeros cuatro años de vida el IEA también se destaca por sus proyectos de investigación, los que han sido publicados en revistas científicas y libros de alto impacto. Además, ha tenido una constante presencia en medios de comunicación con cerca de 150 apariciones en este periodo.

El 9 de mayo de 2022 se creó el Instituto de Éticas Aplicadas (IEA) de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Entonces, el equipo estaba constituido por su director, Juan Larraín, y cuatro académicos. Hoy, la unidad académica cuenta con 13 profesores y profesoras, siete de dedicación exclusiva al Instituto y seis en nombramiento compartido con otras facultades; además de tres personas que integran la planta profesional y administrativa, una coordinadora de Comunicaciones, una coordinadora del Magíster en Éticas Aplicadas y Educación Continua, y una coordinadora de Gestión Académica. En julio de 2025, el profesor Larraín fue confirmado en la dirección del Instituto por un nuevo periodo de tres años.

Junto con su crecimiento, el aporte del IEA en sus cuatro años de existencia se ha manifestado en distintas áreas como docencia, investigación y vinculación con la sociedad.

“En el Instituto de Éticas Aplicadas tenemos como propósito aportar a instalar una cultura ética y de integridad tanto en nuestra universidad como en el país. Para ello, formamos anualmente a más de dos mil estudiantes de pregrado, tenemos un Magíster en Éticas Aplicadas y dictamos un taller a todos los estudiantes de doctorado de la UC. Además, nuestros profesores realizan investigación de excelencia e interdisciplinaria en temas contingentes y de gran relevancia para la comunidad, como inteligencia artificial, medio ambiente, economía y negocios, integridad científica y académica, así como también los ámbitos relacionados con la dignidad humana y los derechos humanos. Para que este trabajo sea plenamente exitoso, procuramos trabajar en contacto con actores sociales del sector público, privado y de la sociedad civil”, destaca el director del IEA, Juan Larraín.

Formación de estudiantes en el discernimiento ético

Pregrado

La misión del IEA es dictar cursos de éticas aplicadas a todas aquellas carreas de la UC que lo requieran. Hasta la fecha se ha alcanzado a más de 4.400 estudiantes de pregrado, dictando sobre 70 cursos de los cuales alrededor del 90% son cursos mínimos de diversas mallas curriculares. Se han dictado clases en carreras tan diversas como arquitectura, biología, bioquímica, biología marina, computación, construcción civil, derecho, estadística, ingeniería comercial, ingeniería civil, licenciatura en ciencia de datos, medicina veterinaria, programa de formación de profesores (educación) y psicología.

También se crearon los cursos de formación general “Éticas aplicadas: desafíos actuales” y “Derechos humanos, ética y sociedad: una perspectiva sociológica”.

“La formación que imparte el Instituto apunta a desarrollar la capacidad de discernimiento ético de nuestros estudiantes, es decir, a formarlos para que puedan enfrentar con profundidad los dilemas que se presenten en su vida diaria y en sus profesiones. Esto significa que hemos debido encontrar distintas maneras de comunicarnos con ellos y de fomentar el aprendizaje, procurando no solo entregarles contenidos, sino también formando su carácter. La docencia del Instituto de Éticas Aplicadas es metodológicamente interdisciplinaria, innovadora e inserta en las profesiones”, explica la académica del IEA, Alejandra Marinovic, doctora en Economía, quien ha sido parte de la unidad académica desde sus inicios.

Estos rasgos distintivos del Instituto fortalecen su proyecto educativo, ya que para lograr el desarrollo del discernimiento ético en los estudiantes se ha propuesto la formación en la capacidad de diálogo, de reflexión crítica y la aplicación de la teoría a problemáticas reales. Para ello, los académicos han incorporado como parte de sus metodologías pedagógicas la actividad deliberativa, la codocencia, la discusión de casos y el aula invertida.

“El trabajo con el IEA ha sido muy fructuoso y ha agregado mucho valor a la formación de nuestros estudiantes, ya que se dan cuenta de que no todo son los conocimientos técnicos, de matemática o física, sino que también existen otros aspectos importantes, por ejemplo, la toma de decisiones complicadas y que revisten distintas consecuencias. En base a lo que han estado aprendiendo, pueden aplicar un mejor juicio ético una vez enfrentados a estas situaciones”, asegura Francisco Suárez, director de pregrado de Ingeniería UC.

Raúl Villalobos es estudiante de Ingeniería Comercial que se desempeña como ayudante del IEA. Sobre la inclusión de la ética aplicada en su formación, opina que “tiene un valor intrínseco para el estudiante y para los futuros profesionales que seremos. Se mantiene un diálogo interdisciplinario más allá del área de estudio propio, en mi caso la economía, y por lo tanto se adquiere una formación más humana, con el foco y el énfasis en el bienestar social, en aportar a la sociedad”.

Por su parte, Javiera Tapia, también estudiante de Ingeniería Comercial y ayudante del Instituto, coincide en que tener formación en éticas aplicadas “es una decisión súper positiva. Habitualmente en las clases uno no se da un tiempo para preguntarse si lo que está aprendiendo está bien o mal, o si puede repercutir de manera negativa en el trabajo futuro. Darle un espacio a un curso completo donde se puedan discutir ese tipo de cosas y hacerse ese tipo de preguntas me parece muy valioso y es una señal muy importante de que la Universidad le está prestando atención a la ética, al comportamiento de sus futuros profesionales y a lo que está pasando en la sociedad”.

El destacado trabajo docente de los académicos del Instituto fue reconocido por la Universidad Católica, en marzo de 2026, con la entrega del Premio de Reconocimiento a la Excelencia Docente (PRED) a dos de sus profesoras, Alejandra Marinovic y Gabriela Arriagada Bruneau, en las categorías General e Iniciación, respectivamente.

“Me siento muy honrada de haber recibido este premio, ya que se otorga no solo considerando las experiencias de expertos en educación o las opiniones de otros colegas, sino especialmente las apreciaciones de los estudiantes. Lo que están diciendo todas estas personas en la Universidad es que mi trabajo está bien encaminado y eso me da mucho ánimo. Este premio se lo dedico a mis estudiantes, porque por ellos asumo todo mi compromiso docente y ellos me dan fuerza para seguir adelante”, manifiesta Marinovic.

Magíster en Éticas Aplicadas

En marzo de 2025, se recibió a la primera generación del Magíster en Éticas Aplicadas UC, proyecto interdisciplinario del IEA, la Facultad de Filosofía y el Instituto de Ciencia Política. El programa pionero en Latinoamérica entrega herramientas conceptuales, analíticas, de investigación y de aplicación práctica para abordar problemas éticos concretos en áreas emergentes y relevantes que afectan a la sociedad en sus distintos ámbitos.

El magíster cuenta con una planta académica interdisciplinaria lo que permite a sus estudiantes profundizar en áreas como negocios, empresas, medioambiente, animales, inteligencia artificial, neuroética, democracia, desarrollo sostenible, integridad académica y ética de la ciencia, entre otros.

Alfonso Donoso, académico del Instituto de Ciencia Política en cargo compartido con el Instituto de Éticas Aplicadas, es el jefe del programa y destaca sobre las particularidades del magíster que “a los estudiantes les entrega algo difícil de encontrar en la formación profesional convencional: el tiempo, el espacio y las herramientas conceptuales para pensar con rigor sobre lo que hacen. No solo saber qué decidir, sino por qué, sobre qué fundamentos y con conciencia de las tensiones que eso implica. En un contexto latinoamericano, donde la ética aplicada como disciplina académica independiente tiene escaso desarrollo institucional, ser el único programa de este tipo en la región es una responsabilidad. En un momento en que la confianza en las instituciones está profundamente cuestionada, esta es una contribución importantísima”.

La primera generación (2025) del Magíster en Éticas Aplicadas la componen 12 estudiantes de ámbitos profesionales tan diversos como: ingeniería en informática, antropología, física, ingeniería civil mecánica, ingeniería en formación y control de gestión, medicina, filosofía, derecho, trabajo social, ciencia política y medicina veterinaria. Mientras que la segunda generación (2026) está compuesta por siete estudiantesprovenientes, principalmente, de áreas del derecho y la filosofía: dos juezas del tribunal oral en lo penal; un doctor en Derecho de la Universidad Austral y director del Comité de Ética de la misma universidad; un filósofo UC que trabaja como profesor de Filosofía en un colegio; una filósofa de la Universidad de Chile; una psicóloga y desarrolladora de software; y un ingeniero con master en Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Sobre el periodo de desarrollo del magíster, el profesor Donoso destaca que “mi evaluación es positiva. Hemos confirmado que la reflexión ética rigurosa es una necesidad transversal a todas las profesiones. Más allá de sus diferencias disciplinares, los estudiantes enfrentan problemas similares: cómo actuar cuando los valores entran en conflicto, cómo justificar decisiones que afectan a otros, cómo reconocer los límites de la propia perspectiva. Esa diversidad es el corazón del programa. Cada generación, además, nos enseña algo que ningún diseño curricular puede anticipar del todo: la complejidad y urgencia de los problemas éticos que los estudiantes traen desde sus prácticas concretas. En ese sentido, el magíster también aprende de quienes lo cursan”.

Asimismo, los académicos del IEA han contribuido con la formación en éticas aplicadas en otros magísteres de la UC, llegando a un total de 546 estudiantes, en 16 cursos de postgrado.

Foto de los estudiantes de la primera y segunda generación del Magíster en Éticas Aplicadas UC.
Foto: Estudiantes de la primera y segunda generación del Magíster en Éticas Aplicadas UC.

Doctorado

A nivel de doctorado, profesores del Instituto han sido responsables de impartir el taller “Ética aplicada a la investigación” del curso obligatorio para todos los doctorandos de la Universidad Católica, “Ética e integridad en la investigación científica”, aportando en la formación de 890 estudiantes en el periodo 2022-2025. Adicionalmente, seis académicos han formado parte de claustros de doctorado, codirigido seis tesis doctorales y participado en tres cursos.

Educación continua

Finalmente, coherente con su misión de instaurar vínculos con la sociedad para ofrecer a todo ciudadano y profesional una formación en el discernimiento ético y contribuir a la discusión en éticas aplicadas y a los temas éticos de la agenda del país, el IEA ha realizado tres cursos de educación continua en modalidad online sincrónicos: “Ética en crisis: corrupción e integridad”, en conjunto con la Escuela de Gobierno y el Instituto de Ciencia Política; “Ética de la inteligencia artificial”; y “Desafíos para la integridad académica en tiempos de la IA”.

Investigación desde la interdisciplina

“Los diversos problemas de nuestro tiempo exigen una colaboración entre disciplinas para poder abordarlos y para buscar las soluciones que requieren. En el caso del Instituto de Éticas Aplicadas, los problemas éticos se tratan de manera sistemática concurriendo diversas disciplinas, pero bajo el alero y la conducción de la filosofía moral, que no los puede abordar sola”, explica el filósofo y académico del IEA, Fernando Arancibia, refiriéndose a la investigación que se realiza en el Instituto.

En este sentido, una condición clave para el aporte del IEA en este ámbito radica en la disponibilidad de una planta académica capaz de diversificar las áreas en que se realiza investigación en éticas aplicadas, contribuyendo a la interdisciplina del Instituto y ampliando los espacios de inserción para la investigación conjunta con facultades de la Universidad Católica y con miembros externos, de redes nacionales e internacionales.

Sobre su experiencia en investigación en el Instituto, la académica del IEA, ingeniera y doctora en Teoría Política, Constanza Guajardo, ejemplifica contando que “en trabajos anteriores me he preguntado sobre la justicia en el sistema monetario internacional. Podemos ver en este caso que la pregunta sobre la justicia es una pregunta ética, pero para desarrollar, complementar y profundizar el argumento, uso estudios desde la economía que apoyan y fortalecen el argumento. En este sentido, se hace interdisciplina desde la ética aplicada en conjunto con la disciplina que se está estudiando”.

En el caso de la profesora Guajardo, su investigación en éticas aplicadas se ubica en el ámbito de la economía, empresas, negocios y finanzas, sin embargo, el interés investigativo del claustro de profesores se mueve también en otros temas como: fundamentos de las éticas aplicadas; desarrollo humano, derechos humanos y bien común; doctrina social de la Iglesia y teología moral social; IA y ciencia de datos; medio ambiente y animales; neuroética y neuroderechos; educación e integridad académica, además de ética de la ciencia y de la investigación.

Publicaciones

Las investigaciones desarrolladas por los profesores y las profesoras del IEA han dado como resultado diversas intervenciones en encuentros académicos, nacionales e internacionales, y a la publicación de libros, de capítulos de libros y de artículos en revistas indexadas y de difusión.

Es así como hasta la actualidad el Instituto cuenta con 46 artículos publicados en Web of Science (WoS) y/o Scopus, además de 11 en otras indexaciones; se han escrito 26 capítulos de libros; y siete libros.

Proyectos de investigación

Los proyectos de investigación del Instituto que se han desarrollado o que están en proceso de desarrollo, financiados ya sea con fondos UC o externos, nacionales o internacionales, responden a los intereses de los profesores y profesoras, con los cuales han ido abriendo líneas de investigación interdisciplinarias en el campo de las éticas aplicadas, en sus respectivas especialidades.

En la actualidad, el IEA cuenta con cuatro proyectos Fondecyt (tres Regulares y uno Iniciación) activos, financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID): “Infraestructuras de conocimiento y regímenes de intervención estatal: un estudio latinoamericano de los planes nacionales de búsqueda de personas detenidas desaparecidas”, de la profesora Oriana Bernasconi; “Animal Politics and Disaster Governance: Theorising Multispecies Justice in Crises”, del profesor Alfonso Donoso; y “Fundamentación, desarrollo y propuesta de un marco normativo para el bien común desde una concepción ética y económica del bienestar humano”, del profesor Fernando Arancibia. Los tres académicos actúan como investigadores responsables de sus proyectos Fondecyt Regular.

En tanto, la profesora Constanza Guajardo se adjudicó un proyecto Fondecyt Iniciación con la investigación “Responsabilidad por las crisis financieras y la ética del FMI (Fondo Monetario Internacional)”, siendo también su investigadora responsable.

“El Instituto es el lugar natural donde se puede desarrollar mi investigación Fondecyt, puesto que requiere no sólo del eje de la filosofía moral, sino también de un diálogo permanente con la economía y con las políticas públicas, aportando al país desde esa posición”, destaca el profesor Arancibia.

Por su parte, Guajardo comenta que “es muy importante tener instancias de retroalimentación de pares. En el Instituto tenemos una instancia que se llama Wipea (Work in Progress en Éticas Aplicadas), en la cual presentamos nuestro trabajo en progreso a los demás profesores, quienes lo leen y nos dan retroalimentación, que es muy importante para continuar trabajando en nuestros proyectos”.

Los académicos del IEA están participando en otros proyectos. La profesora Gabriela Arriagada Bruneau es investigadora en la RL5 – IA centrada en las personas del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia), es codirectora del grupo de trabajo en ética del Cenia y directora del grupo de ética de Latam GPT. El profesor Abel Wajnerman Paz es colaborador externo de la RL5. Mientras que la profesora Oriana Bernasconi es directora del Núcleo Milenio de “Investigación en producción y uso estatal de datos sobre severas violaciones a derechos humanos” (DATA JUSTA) e investigadora principal del Instituto Milenio Violencia y Democracia (VioDemos).

Asimismo, el Instituto se ha adjudicado variados concursos de la Universidad Católica. En 2025, los académicos Beatriz Moya y Abel Wajnerman Paz ganaron el concurso Avanza UC, en su primera versión, con los proyectos “De las creencias a un modelo explicativo de ecuaciones estructurales: ¿Qué predice el uso con (des)honestidad académica de la inteligencia artificial en estudiantes de educación superior?” y “Neurofeedback as a Transformative Strategy for Moral Development: A Pilot Study Integrating Neuroscience and Applied Ethics in the Chilean Context”, respectivamente.

Además, se encuentran en desarrollo las investigaciones: “Retroalimentación ética y efectiva con IA en educación: una propuesta para la comprensión y producción textual”, de los Proyectos Interdisciplinarios VRI UC 2025, Convocatoria Impactos de la Inteligencia Artificial en la Sociedad, y “Hacia una IA ética y relacional: Promoviendo la autonomía y dignidad de personas con discapacidades mentales o cognitivas desde la Dignitas Infinita”, del XXII Concurso de Investigación y Creación para Académicos, organizado por la Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana en conjunto con el Instituto de Éticas Aplicadas, el Centro de Bioética y las Vicerrectorías de Investigación y de Asuntos Internacionales de la UC, ambos de la académica Gabriela Arriagada Bruneau; “El impacto de la inteligencia artificial sobre el capital social en las transacciones de mercado desde el Enfoque de Capacidades”, Investigación Interdisciplinaria UC, de la académica Alejandra Marinovic; y “Understanding the Notion of ‘Responsibility’ in Offences Committed by Individuals, Organisations and the State: A Conceptual and Applied Study in the Context of Restorative Justice”, de Global Seed Fund 2026  KU Leuven y la UC, de la profesora Oriana Bernasconi, entre otros.

Foto de la entrega de reconocimiento del concurso Avanza UC, a la que asistió el académico del IEA, Abel Wajnerman.
Foto: Entrega de reconocimiento del concurso Avanza UC. El académico del IEA, Abel Wajnerman, fue uno de sus ganadores. Imagen: César Dellepiane, Vicerrectoría de Comunicaciones UC.

Vinculación con rol público y compromiso social

El Instituto de Éticas Aplicadas, en su compromiso con la sociedad y el rol público, busca realizar acciones orientadas a la formación ciudadana y de actores clave por su rol público.

En el Ciclo de Conferencias en Éticas Aplicadas se han realizado más de 50 conferencias desde su inicio en 2021. Las charlas son mensuales y presenciales, y buscan generar reflexión y deliberación sobre tópicos de éticas aplicadas contingentes que están siendo estudiados en diversos ámbitos académicos. Se han tratado temas tan diversos como medioambiente, ciencia política, economía, ciencia de datos, bioética, derecho, comunicaciones, educación, filosofía y teología, entre otros.

Hasta la fecha se han hecho 17 charlas online (en los inicios del ciclo) y más de 30 presenciales, las que en su mayoría se encuentran en el canal de YouTube del Instituto.

Además, se han realizado más de 180 presentaciones académicas (seminarios, conferencias, ponencias, paneles y mesas redondas).

“El Instituto de Éticas Aplicadas es único en Chile y en Latinoamérica, y es muy importante el aporte que estamos haciendo a la discusión pública, a generar debate, a abrir nuevas maneras de entender la ética pública y en conexión con la sociedad”, afirma la profesora Gabriela Arriagada Bruneau, doctora especializada en Éticas Aplicadas de la IA.

Agrega la académica y doctora en sociología Oriana Bernasconi que “el Instituto puede aportar disponiendo de información empírica rigurosa y perspectivas comparadas sobre los dilemas éticos contemporáneos, contribuyendo así a la formación de opinión pública y a la toma de decisiones para el bien común, teniendo como horizonte la justicia social”.

En relación con la vinculación con el medio, en sus años de existencia el IEA ha publicado más de 60 columnas y cartas al director en medios informativos, y se han hecho más de 80 intervenciones en entrevistas, citas de noticias y podcasts.

El sueño del IEA

En el reglamento de creación del Instituto de Éticas Aplicadas se destaca que su misión es “aportar al desarrollo de un hábito de discernimiento ético en personas e instituciones mediante la docencia de pre y postgrado, la investigación interdisciplinaria y el vínculo con la comunidad. En relación a la formación de un discernimiento ético, considera tanto el quehacer profesional como el rol ciudadano, contribuyendo así a la ética institucional, a la discusión en éticas aplicadas y a los grandes temas éticos de la agenda país”.

Sobre el trabajo que ha hecho el Instituto en los cuatros años desde su creación, el decano representante del IEA y decano de la Facultad de Filosofía, Olof Page, señala que “la importancia que ha tenido el Instituto para la Universidad se relaciona con el desarrollo y el reforzamiento del trabajo interdisciplinario entre académicos, académicas y estudiantes. El propósito fundamental de este Instituto y la naturaleza misma de las éticas aplicadas hacen que este trabajo interdisciplinario sea esencial. Otro aspecto relevante es que el Instituto considere como una de sus preocupaciones fundamentales el desarrollo de la ética universitaria. Se releva la importancia de que como Universidad reflexionemos acerca de nuestro propio quehacer y que se pueda aportar desde la docencia y la investigación para robustecer esa dimensión esencial”.

Finalmente, sobre el aporte del IEA al Plan Estratégico de la Universidad Católica, el decano Page destaca su relevancia “porque es una preocupación de la actual Rectoría que la ética sea parte del proyecto de Universidad de manera transversal, tanto a través de la formación de nuestros estudiantes como a través de la investigación y de la educación continua. El propósito es poder instalar esta preocupación de manera profunda en el quehacer de la Universidad, proyectándolo al país”.

De esta manera y con sus bases ya cimentadas, el Instituto de Éticas Aplicadas UC sueña hoy con ser un referente nacional e internacional. Que basado en la identidad católica de la Universidad y a su compromiso con el servicio y la excelencia académica, lidere la construcción tangible, evaluable y coordinada de una cultura ética y de integridad que sea transformadora a nivel universitario, profesional y ciudadano. Mediante el desarrollo de docencia, investigación interdisciplinaria y vinculación con la sociedad en temas contingentes y complejos que hoy desafían a las éticas aplicadas, el IEA se propone impactar positivamente y de manera sostenible en la Universidad, en Chile y en la región privilegiando un trabajo académico coherente, colaborativo e interdisciplinario puesto al servicio del prójimo y del bien común.