IEA UC desarrolla investigación en cinco áreas principales: dignidad humana y bien común; ética, tecnología e IA; desarrollo humano y economía; ética ambiental y animal; y quehacer universitario
En una jornada de trabajo, realizada el 3 de agosto en la Estación Costera de Investigaciones Marinas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (ECIM UC), en el balneario de Las Cruces, los académicos e investigadores posdoctorales del Instituto de Éticas Aplicadas (IEA) expusieron, reflexionaron e intercambiaron ideas sobre su trabajo en investigación y el desafío de la interdisciplina, que es […]

En una jornada de trabajo, realizada el 3 de agosto en la Estación Costera de Investigaciones Marinas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (ECIM UC), en el balneario de Las Cruces, los académicos e investigadores posdoctorales del Instituto de Éticas Aplicadas (IEA) expusieron, reflexionaron e intercambiaron ideas sobre su trabajo en investigación y el desafío de la interdisciplina, que es propia de las éticas aplicadas.
Como ejes transversales de la puesta en común de los trabajos, se identificó la necesidad de basar el trabajo en la filosofía moral, la colaboración interdisciplinar y una mirada dialogante y abierta desde la perspectiva de la identidad católica.
“El desafío de una unidad interdisciplinaria es poder tener elementos comunes que le den una identidad sobre la cual puedan converger las distintas disciplinas”, afirmó el director del Instituto, Juan Larraín.
En sus exposiciones, académicos, académicas e investigadores de postdoctorado pudieron dar a conocer los proyectos en los que se encuentran trabajando, principalmente con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID), como Fondecyt Iniciación y Regular, la Iniciativa Milenio, además de Avanza UC, entre otros, y las propuestas que presentarán próximamente en nuevos concursos.
De acuerdo a lo expuesto, el trabajo actual del IEA se deja agrupar en cinco áreas de investigación.
La dignidad humana y bien común
En el área de derechos humanos y derechos fundamentales, la profesora Oriana Bernasconi, doctora en Sociología por la London School of Economics and Political Science, Reino Unido, estudia la sociología de la violencia y los derechos humanos. Su trabajo se centra en la intersección de la ética, las tecnologías de memoria y el análisis de la respuesta estatal frente a las violaciones de derechos humanos en Latinoamérica.
“Me interesa como transitamos a través de hechos atroces sin desviar la mirada. Cómo creamos espacios para acoger vidas dañadas y hacerles sentir que ninguna vida sobra. Cómo aprendemos del horror para no repetirlo y cómo transformar el dolor en una herramienta para asegurar vidas más justas”, explicó la académica.Actualmente, es directora del Núcleo Milenio de “Investigación en producción y uso estatal de datos sobre severas violaciones a derechos humanos” (Data Justa), investigadora responsable del proyecto Fondecyt Regular “Infraestructuras de Conocimiento y Regímenes de Intervención Estatal: un estudio Latinoamericano de los Planes Nacionales de Búsqueda de Personas Detenidas Desaparecidas”, e investigadora principal del Instituto Milenio en Violencia y Democracia (VioDemos).
En este mismo ámbito, Paola Moreno, investigadora de postdoctorado en el IEA UC, afiliada al Núcleo Milenio Data Justa, y doctora en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Nacional de Colombia, lidera el proyecto “Infraestructuras que cuentan: datos sobre feminicidio/femicidio en Chile y Colombia”.
La investigación se enfoca en cómo se producen y utilizan los datos sobre feminicidio en entornos de la sociedad civil, y profundiza en las implicaciones éticas de estas prácticas para el reconocimiento, la incidencia política y la justicia. Como proyecto futuro, se propone indagar en la violencia digital de género como punto de partida para establecer cómo las organizaciones y el Estado están produciendo conocimiento, es decir, cómo surgen las las distintas categorías, cómo generan sociotécnicamente diferentes prácticas y cómo se usan los datos.
El área de especialización del profesor Augusto Wiegand, doctor en Derecho por la Universidad de Regensburg, Alemania, es la dignidad humana como fundamento ético y jurídico del Estado en general y de los derechos humanos en particular, además de la teoría general de los derechos fundamentales.
Actualmente tiene tres líneas de investigación en desarrollo: la dogmática de los derechos fundamentales y principios constitucionales; los fundamentos del Estado en la intersección entre dignidad humana y ética; y el derecho internacional de los derechos humanos.



La ética y tecnología con foco en la IA
El profesor Abel Wajnerman Paz, doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, investiga las áreas de filosofía de la neurociencia cognitiva y la neuroética.
Actualmente trabaja en el proyecto Avanza UC Neurofeedback as a Transformative Strategy for Moral Development: A Pilot Study Integrating Neuroscience and Applied Ethics in the Chilean Context, que combina investigación empírica en neurociencia y neuroética, explorando si las aplicaciones terapéuticas del neurofeedback pueden tener efectos no clínicos éticamente relevantes, como alterar la experiencia de la agencia.
“Varias de las cosas con las que trabajo hoy tienen mucho que ver con el desarrollo y el conocimiento humano, la transformación de lo humano por medio de lo tecnológico y cómo eso puede afectar positiva o negativamente la posibilidad de la realización del ser humano en muchos sentidos”, aclaró Wajnerman.
Su libro “Pensamiento a la Intemperie ¿Qué entendemos por neuroética y de qué manera incide en nuestras vidas?”, de La Pollera Ediciones, recibió a principios de agosto de 2026 el Premio Cultura Científica en la categoría de libro de divulgación científica para adulto. El reconocimiento, organizado por el Centro de Comunicación de las Ciencias y Ediciones Autónoma de la Universidad Autónoma de Chile, busca destacar las diversas manifestaciones de la cultura científica, además de reconocer el trabajo de los equipos interdisciplinarios que desarrollan objetos culturales inspirados en los conocimientos científicos y las representaciones, historia y prácticas de la ciencia.
En tanto, Gabriela Arriagada Bruneau es doctora en Filosofía por la Universidad de Leeds, Reino Unido, y sus áreas de investigación son las éticas aplicadas con especial énfasis en la ética de IA, ética de algoritmos, la filosofía de la ciencia y de la tecnología, ética en ciencia de datos, ética de IA y educación, ética de IA en salud y ética de las discapacidades.
La profesora Arriagada ha participado en consultas expertas por parte de UNESCO para el desarrollo de directrices éticas para las neurotecnologías y como experta en las mesas de discusión de la Comisión de Futuro del Senado Chileno, para la promulgación de la primera ley sobre IA en el país. Fue desde el 2021 al 2023 Latam Lead para la World Ethical Data Foundation. Actualmente dirige el grupo de Ética del proyecto Latam-GPT en el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), el primer modelo de lenguaje creado desde y para Latinoamérica, y es la directora de ética de la Artficial Intelligence Global Education Network (AIGEN).
Además, ha publicado los libros “La violencia discursiva de los datos: Discapacidad, IA y Ética” (Editoriales UC, 2025) y “Los sesgos del algoritmo: la importancia de diseñar una inteligencia artificial ética e inclusiva” (La Pollera, 2024).

El desarrollo humano y economía
El doctor en Filosofía por la Universidad Católica, Fernando Arancibia, realiza su investigación en el área de las éticas aplicadas con énfasis en la ética de la economía y la empresa vinculada principalmente a las nociones de bien común y de bienestar social.
Está trabajando en el proyecto Fondecyt Regular “Fundamentación, desarrollo y propuesta de un marco normativo para el bien común desde una concepción ética y económica del bienestar humano”, que propone un modelo de bienes humanos básicos que expresan la plenitud humana y pueden orientar el diseño normativo. La investigación se sitúa en la intersección entre la economía del bienestar y la filosofía moral. “Busco analizar de una manera más precisa la opción de bienestar social, desde la economía del bienestar, considerando un nivel de análisis técnico más preciso que el que desarrollé en el Fondecyt Iniciación y analizando la economía del bienestar”, explicó Arancibia.
También en el campo económico, para la profesora Alejandra Marinovic, doctora en Economía por Columbia University, Estados Unidos, son temas de investigación principales las relaciones humanas y sociales, a las que se aproxima desde la ética y la economía, la ética de los negocios, junto con la ética del desarrollo y de las políticas públicas.
Se ha preguntado por las relaciones humanas que llevan al bien común. “A partir de esta pregunta concluí que el problema que me motiva es la pobreza. Entonces, mi tema fundamental de estudio sería la relacionalidad, las relaciones humanas, pero desde una definición más precisa que se refiere a un conjunto de enfoques que aparecen en distintas disciplinas y utilizan la relación como objeto de estudio, la relación en sí misma”, puntualizó Marinovic.
La académica Constanza Guajardo, doctora en Teoría Política por la Universidad de Oxford, Reino Unido, investiga sobre la ética de los negocios y la ética en economía política.
Se encuentra desarrollando el proyecto Fondecyt Iniciación “Responsabilidad por las crisis financieras y la ética del Fondo Monetario Internacional (FMI)”, que busca cuestionar la premisa de que gran parte de cómo está estructurado el sistema de deuda pública global depende de quién es responsable por las crisis financieras y ofrece un modelo de responsabilidad para estas crisis que permite distribuir esa responsabilidad en diferentes actores.
Las áreas de investigación prioritarias del profesor y doctor en Teología por la Universidad Católica, Cristián Hodge, son la ética y la economía, y en especial la relación entre la fraternidad, la solidaridad y el bien común con conceptos centrales de la ciencia económica. También se ha especializado en temas de desarrollo humano, doctrina social de la Iglesia y teología moral social.
Dentro de este paraguas, está enfocado en el desarrollo de tres líneas de investigación: solidaridad y teoría económica; bien común y pobreza; y fraternidad y economía. En la línea de la solidaridad y teoría económica, planea presentar un proyecto Fondecyt Regular que busque identificar cómo la solidaridad, desde el punto de vista teológico y filosófico, puede llegar a conversar con la economía.
El trabajo de investigación del doctor en Filosofía, Mauricio Correa, gira en torno a las cuestiones fundamentales sobre la ética aplicada; la tolerancia en el contexto de las sociedades democráticas y pluralistas; la corrupción (especialmente en Chile y América Latina); y la integridad.
Actualmente, se encuentra trabajando en tres libros enfocados, principalmente, en lo que se entiende por éticas aplicadas desde la filosofía moral, ética y corrupción, y la moral desde tres parábolas que se centran en la misericordia y que tocan temas relacionados con la comprensión, el perdón y la reconciliación, como ocurre en las parábolas del buen samaritano, del siervo despiadado y del hijo pródigo.
En relación con su libro sobre la corrupción, destacó que “lo que busco es que los lectores y las lectoras puedan entender qué significa la corrupción, en relación, no solo al deterioro de las instituciones, sean estas públicas o privadas, sino también lo que se refiere a la forja del carácter en la tesis más clásica de la identidad práctica”.
Thomaz Novais Rocha es investigador de postdoctorado del IEA y doctor en Administración de Empresas por la Fundação Getúlio Vargas – EAESP, Brasil. Su principal línea de investigación se refiere al emprendimiento social en sus diversas facetas. Su actual proyecto postdoctoral analiza los procesos de toma de decisiones éticas en empresas sociales chilenas.
El postdoctorando define empresas sociales como organizaciones que buscan resolver problemas sociales o ambientales mediante actividades económicamente sostenibles. Su especificidad no está solo en tener una misión social, sino en intentar sostenerla dentro de arreglos organizacionales que incorporan lógicas de mercado. En este sentido, su tesis postdoctoral se pregunta cómo, dentro de esas organizaciones y tensiones, los emprendedores sociales construyen y justifican juicios éticos.





La ética ambiental y la ética animal
El académico Alfonso Donoso es doctor en Ciencia Política por la Universidad de York, Inglaterra, y sus áreas generales de investigación y docencia son la justicia y ética ambiental; animales y teoría política; derechos morales y jurídicos no-antropocéntricos, además de distintas preguntas vinculadas al tipo de obligaciones que los seres humanos tenemos con otros animales.
Su trabajo se basa en preguntas acerca de ¿quién tiene un valor como miembro de una comunidad política? y ¿por qué se justifica ser miembro de esa comunidad política?
Actualmente, Donoso está desarrollando el proyecto Fondecyt Regular Animal Politics and Disaster Governance: Theorising Multispecies Justice in Crises, que aborda una brecha central en la teoría política y el derecho contemporáneo: la exclusión de los animales como sujetos de justicia en los marcos que regulan la gestión de desastres. La investigación sostiene que los desastres no suspenden nuestras obligaciones morales y políticas hacia los animales, sino que ponen en evidencia formas estructurales de desprotección institucional.

La ética universitaria
En el ámbito de la ética universitaria, la académica Beatriz Moya, doctora en Investigación con especialización en Liderazgo Político y Gobernanza por la University of Calgary, Canadá, centra su trabajo en la intersección entre la integridad académica, el liderazgo educativo y el Scholarship of Teaching and Learning(SoTL).
Entre sus campos de investigación figuran la integridad académica en la era del posplagio con miras a promover prácticas que protejan la integridad académica con el uso generalizado de la inteligencia artificial generativa; y la evaluación e inclusión para establecer cómo estas tecnologías podrían integrarse de manera que contribuyan a derogar barreras en personas con discapacidad, por ejemplo.
Actualmente, la profesora Moya está desarrollando el proyecto Avanza UC «De las creencias a un modelo explicativo de ecuaciones estructurales: ¿Qué predice el uso con (des)honestidad académica de la inteligencia artificial en estudiantes de educación superior?», cuya investigadora principal es Daniela Avello, académica de la Escuela de la Escuela de Ciencias de la Salud UC. Su objetivo es analizar las variables que influyen en el comportamiento de los estudiantes frente a la inteligencia artificial generativa.
El director del Instituto de Éticas Aplicadas y doctor en Biología Celular y Molecular por la Universidad Católica, Juan Larraín, desarrolla su investigación en torno al tema de la filosofía y la ética de la ciencia, que subdivide en tres áreas. La primera es la ética y regulación en el desarrollo y adopción de tecnologías, basada en la pregunta ¿por qué las regulaciones, procesos y consideraciones éticas para el desarrollo y la adopción del uso de tecnologías de la biotecnología/biomedicina son diferentes a aquellas que se aplican a las tecnologías digitales?
En un segundo espacio de indagación se ocupa de los valores, pluralismo, búsqueda de la verdad y universidades. Constata que hoy se está poniendo en duda la verdad, la validez de los hechos y de los datos científicos se relativiza. Eso lleva a la desconfianza en los expertos y en las instituciones, e impide distinguir lo verdadero de lo falso. Le preocupa que estos fenómenos se ven potenciados exponencialmente con la aparición de la inteligencia artificial y es terreno fértil para la polarización.
El tercer ámbito de trabajo investigativo de Larraín es la integridad en la investigación, que busca articular una propuesta de política pública que regule y promueva la integridad en la investigación, orientada a la instalación y al fortalecimiento de buenas prácticas institucionales.
Puestas en común las líneas de investigación del equipo académico del IEA, se apreció la diversidad de tópicos actuales y socialmente relevantes que se están abordando desde la dimensión de las éticas aplicadas. El director del IEA concluyó que “la jornada fue muy productiva, ya que nos permitió conocer lo que hace cada uno de nosotros. Este es un relevante primer paso para buscar posibles colaboraciones investigativas entre los académicos del Instituto y para también evaluar el aporte social de los proyectos que se están desarrollando y de los que se propongan a futuro”.

